TERAPIA COGNITIVO CONDUCTUAL

Eres lo que piensas, sientes, pero sobretodo lo que haces

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es el modelo terapéutico científicamente validado y aceptado como la terapia de mayor eficacia para los trastornos más comunes, en especial los trastornos de ansiedad, la cual ayuda a los pacientes a comprender cómo nuestros pensamientos y creencias influyen directamente en nuestro estado de ánimo y en nuestra conducta.

La TCC permite pues, identificar y modificar patrones de pensamiento negativos o poco funcionales, con el fin de que la persona aprenda a pensar, sentir y comportarte de una manera más adaptada y así mejore su calidad de vida. 

Igualmente los aspectos cognitivos, afectivos y conductuales están interrelacionados entre sí, de modo que un cambio en uno de ellos afecta a los otros dos componentes.

Por otra parte, se trata de una terapia centrada en el presente, en los problemas actuales y en los factores que provocan que estos problemas se mantengan. No hace énfasis en aspectos del pasado, sin embargo, no deja de lado los orígenes del problema, puesto que los patrones de pensamiento son patrones aprendidos a lo largo de nuestra infancia y adolescencia.

El objetivo de tratamiento se centra en dos líneas:

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Intervención en el pensamiento:

Detectar creencias y pensamientos poco funcionales y Reemplazarlos por pensamientos más optimistas o incluso realistas.

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Intervención en la conducta:

Si a pesar de mi malestar, dirijo mi comportamiento a aquello que quiero conseguir, disminuirán mis pensamientos negativos y tendré mayor capacidad para cambiar mi estado de ánimo.

Existen diferentes manera de interpretar una situación y por lo tanto, de reaccionar a ella. Por ejemplo:

  • A (situación): Me despiden del trabajo.

  • B (Pensamientos): “No sé que voy a hacer”, “no estoy preparado para este contratiempo”, “me preocupa”, “no soy suficientemente válido”, etc.

  • C (Emociones y conductas): Siento decepción, tristeza, angustia, inseguridad. Me quedo en casa abatido, me encierro en mi mismo, dejo de hacer cosas importantes para mi.

Ambas intervenciones generarán mayor bienestar y satisfacción. Veamos el cambio:

  • A (situación): Me despiden del trabajo.

  • B (Pensamientos): “Todo pasa por algo”, “quizás esto significa que me espera algo mejor”, “voy a buscar trabajo”, “me permitirá estar más tiempo con mis hijos”, etc.

  • C (Emociones y conductas): Me siento motivado y optimista. Buscaré trabajo, me mostraré activo, aprovecharé el tiempo libre para hacer cosas pendientes o actividades gratificantes con mi familia.

Los beneficios de la terapia no se remiten únicamente al tiempo en que ésta se extiende, sino que lo aprendido supone una herramienta para afrontar los problemas futuros. De tal manera, podría decirse que la TCC no solo repara, sino que también prepara

Si te sientes identificado, no dudes en ponerte en contacto conmigo, el primer paso es el más difícil pero es el que te cambiará la vida.
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